SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Se sitúa sobre un cerro en la confluencia de los ríos Cinca y Alcanadre, en un antiguo ramal del Camino de Santiago que, procedente de Lérida y Fraga, pasaba por este punto para dirigirse hacia el monasterio de Sijena y Huesca.
La iglesia aparece citada en varios documentos anteriores a la reconquista cristiana de estos territorios, ocurrida en 1141, por lo que debió existir ya durante la dominación musulmana e incluso se ha barajado un posible origen visigótico basándose en la presencia de un rostro tallado en uno de los sillares o un gran disco con gallones radiales en el tímpano de la portada sur. Formaba parte de un conjunto monástico más amplio, hoy desaparecido, perteneciente a principios del siglo XII al obispado de Roda, y posteriormente donado a Alaón.
La construcción actual, de sillar bien escuadrado, debió realizarse entre los siglos XII y XIII.
Presenta planta de cruz latina con triple cabecera absidial, crucero y una sola nave de tres tramos; los ábsides laterales, dispuestos en los brazos del crucero, son semicirculares al interior y rectos al exterior.
El ingreso se realiza por dos puertas. La principal, a los pies, abre en arco de medio punto de anchas jambas, enmarcado por seis arquivoltas y seis pares de columnas con capiteles figurados de hombres y animales. Encima un ventanal de arco de medio punto y cuatro arquivoltas repite la configuración de la portada.
La otra portada se sitúa en el brazo sur del crucero, es adintelada y aparece enmarcada por un arco de medio punto con un disco de gallones radiales en el tímpano. Con toda probabilidad esta puerta daría acceso al desaparecido claustro, del que se han conservado, en este muro meridional, ménsulas de piedra para sostener su techumbre de madera.
La iglesia se cubre a dos aguas, terminando con un hastial escalonado y una espadaña de doble ojo en la fachada principal.
Al interior el muro se articula por arcadas ciegas. La nave cubre con cañón ligeramente apuntado reforzado por arcos fajones, el crucero por una cúpula sobre trompas que se eleva sobre el cimborrio octogonal, y los ábsides por bóvedas de horno,
En el ábside central se conservan restos de pinturas murales románicas que posiblemente sean la representación de una Anunciación.
En su entorno hay restos de cimentaciones aisladas y separadas del templo, que posiblemente corresponden a las distintas dependencias monásticas.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002